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“Guardiana of Mother Nature’s Children’s Souls” “Guardiana de las Almas de los Hijos e Hijas de la Madre Naturaleza”


As an artist, I always find inspiring and enriching to accept a challenge. This altar has been a challenging piece not only because it is my very first altar but also because the tradition of Day of the Dead is foreign to me.

At the same time, the celebration of our dead feels stirring and inviting. What attracts me the most from this holiday is the acceptance of the duality in things. Life contains both decay and renewal; therefore Death is a natural part of it. More so, Death doesn’t have to be always sad, or dark.

A Guardiana (female guardian or keeper) seemed perfect to represent that duality, because Guardianas are protecting and inspiring beings, delicate but strong, serious but also playful. They are the keepers of both earthly and spiritual things.

I developed a first idea for my altar but, just like Death, the facts of Life have a way of happening beyond our control, and when I was right in the middle of my work, the Station Fire took over the mountains in my neighborhood. And so it was that this event disrupted our daily lives and changed the theme of my piece: I decided to honor all the kinds of Life lost in the fire.

Interestingly enough, during the research process for my piece, I came across lots of local vegetal and animal species that I had no idea were also my neighbors; Death sometimes opens our eyes to the Life around us, and helps us appreciate it a little more.
 

My offering to Mother Nature is some water as I hope for rain, and some seeds as I hope for new plants and trees to grow so that, in this never-ending cycle, life will spring again from the ashes.



Como artista, siempre encuentro que aceptar un desafío es inspirador y enriquecedor. Este altar ha sido una obra desafiante no solamente porque es mi primer altar sino también porque la tradición del Día de los Muertos es extraña para mí.

Al mismo tiempo, la celebración de nuestros muertos me resulta movilizadora y me invita a crear. Lo que más me atrae de esta fiesta es la aceptación de la dualidad en las cosas. La Vida contiene el deterioro y la renovación; por lo tanto la Muerte es una parte natural de ella. Más aun, la Muerte no tiene por qué ser siempre triste u oscura.

Una Guardiana me pareció perfecta para representar esa dualidad, ya que las Guardianas son protectoras e inspiradoras, delicadas y fuertes a la vez, serias pero también divertidas. Ellas cuidan las cosas terrenales y las espirituales también.

Comencé a desarrollar una primer idea para el altar, pero así como la Muerte, los hechos de la Vida  tienen la manía de suceder más allá de nuestro control, y cuando estaba en medio de mi trabajo un incendio se apoderó de las montañas de mi barrio. Y así fue como este evento interrumpió nuestras vidas cotidianas y cambió el tema de mi obra: decidí honrar a todas las formas de Vida perdidas en el fuego.

Curiosamente, durante mi investigación para este trabajo, me crucé con varias especies de flora y fauna local que ignoraba que fueran mis vecinos; la Muerte a veces nos abre los ojos a la Vida que nos rodea, y nos ayuda a apreciarla un poco más.

Mi ofrenda a la Madre Naturaleza esun poco de agua mientras espero que llueva, y algunas semillas mientras deseo que nuevas plantas y árboles crezcan y así, en este ciclo interminable, la vida emergerá nuevamente de las cenizas.